16 de julio de 1950: El día que nació el “Maracanazo” - 75 años del Maracanazo: la gesta que silenció a todo Brasil
75 años del Maracanazo: la gesta que silenció a todo Brasil
Este 16 de julio de 2025 se cumplen 75 años del Maracanazo, uno de los momentos más impactantes e inolvidables en la historia del fútbol mundial. Aquel domingo de 1950, en un Maracaná colmado por más de 200.000 personas, la selección uruguaya logró lo impensado: derrotó a Brasil en su propia casa y se consagró campeona del mundo en una de las hazañas deportivas más recordadas de todos los tiempos.
La Copa del Mundo de 1950 no tuvo una final tradicional. En su lugar, un cuadrangular entre los ganadores de grupo —Brasil, Uruguay, Suecia y España— definiría al campeón. Brasil llegaba con un fútbol arrasador: había goleado 7-1 a Suecia y 6-1 a España. Uruguay, en cambio, tuvo que remontar resultados en ambos encuentros, empatando con España y venciendo con esfuerzo a Suecia.
En la última fecha, el partido entre Brasil y Uruguay sería decisivo. A los locales les alcanzaba con un empate para levantar la Copa Jules Rimet por primera vez. La confianza era tal, que antes del encuentro se imprimieron diarios anunciando el título brasileño y el prefecto de Río de Janeiro proclamó a los jugadores como campeones antes de que comenzara el partido.
Brasil se puso en ventaja al inicio del segundo tiempo con un gol de Friaca. Sin embargo, Uruguay no se rindió. Obdulio Varela, capitán celeste, tomó el balón tras el gol y protestó ante el línea, no tanto por una falta real, sino para “enfriar” el partido y cortar el impulso brasileño. A partir de allí, los uruguayos comenzaron a dominar, especialmente por el sector derecho, donde Julio Pérez y Alcides Ghiggia fueron imparables.
El empate llegó al minuto 67, tras un desborde de Ghiggia y una definición potente de Juan Alberto Schiaffino. Y doce minutos después, en el 79, fue el propio Ghiggia quien venció al arquero Barbosa con un remate bajo, entre el palo y el guardameta, sellando el histórico 2-1.
El silencio que siguió al gol fue absoluto. Se dice que nunca más el Maracaná vivió un momento similar. Brasil no logró reaccionar, y cuando sonó el silbatazo final del árbitro George Reader, el mundo entero fue testigo del nacimiento del Maracanazo.
Hoy, a 75 años de aquel día, el recuerdo sigue vivo. No solo como una proeza futbolística, sino como símbolo del coraje, la entrega y la mentalidad de un equipo que no se dejó intimidar por la historia escrita de antemano. El Maracanazo no fue solo una victoria en el marcador, fue una lección eterna: nada está ganado hasta que suena el pitazo final.


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